domingo, 10 de abril de 2016




Ina tiene tres años y nació en Santiago, en un hospital de Santa Rosa. Desde que volvió de Polonia recorre la misma ruta todas las tardes junto a su papá, consistente en saludar a su amigo que vende el diario, al señor en silla de ruedas que tiene un kioskito , a los gatos de una casa abandonada y a los chiquillos colombianos y peruanos que venden comida por Vicuña Mackenna. Mientras caminan hacia el metro Ñuble sus ojos azules reflejan el mismo brillo de la cordillera, y la gente se voltea y la mira.

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